Personas Ilustres

                                        PERSONAS ILUSTRES





Alberto Martín Manzano

 



Alberto Enrique Martín Manzano nació en Valencia el 7 de julio de 1893.Hijo de Federico Martín y Teodora Manzano, de origen malagueño su padre y zamorano su madre. De carácter tranquilo y afable fue una persona muy querida por aquellos con los que compartió momentos a lo largo de su vida; pero ante todo fue músico, director y compositor que dedicó toda su vida a este arte.

Procedía de una familia humilde y trabajadora, por lo que sus padres tuvieron que hacer gran esfuerzo económico para procurarle sus estudios de primaria y la escuela de música. Comenzó sus primeros estudios de solfeo en la Escuela Municipal  de D. Manuel Penella Raga a los siete años de edad. Estudió clarinete con D. Pedro Rubio, profesor de la Banda Municipal de Valencia .Estudia composición con D. Pedro Sosa, profesor del conservatorio de Valencia y curso tres años de piano con D. Julián Palanca, cuando este era director de la banda Primitiva de Liria. Fué músico de varias bandas de música de la capital levantina.

En 1912 traslada su domicilio a Villamarchante, ocupando un puesto de escribiente en el ayuntamiento y siendo nombrado también, director de la banda “La Lealtad” del mismo pueblo.

En 1913 dirigió la banda de Liria conocida como “El Corral”.Obtuvo numerosos premios, organizó una comisión fallera .En 1924 se organiza para los socios de la unió musical el libreto de fallas “Salutasió a la Choventud del Musical”.

Durante 28 años permaneció en Villamarchante, además de dirigir su banda de música organizó un cuadro artísticoteatral, que bajo su dirección representó muchas zarzuelas, comedias y sainetes en Valenciano. En 1921 contrae matrimonio con Juana Caurín, vecina de esta localidad.

En el año 1922 es nombrado director provisional de la banda “La Artística” de Buñol .Dirigió también las bandas de Ribarroja, Chiva, Gestalgar en varias ocasiones. En 1940 se traslada a Pedralba para dirigir la banda de música “Sociedad Musical La Popular”.

Durante todos los años que estuvo al frente de la banda obtuvo los siguientes premios:

-         1943, Primer premio de la 2ª sección en el certamen de Liria.

-         1945,  Mención honorífica de la 1ª sección en el certamen de Liria.

-         1945, 2º premio en el certamen de Buñol.

-         1947, 2º premio en el certamen de Buñol.

-         1954, 2º premio en la 2ª sección en el certamen de Godella.

-         1957, primer premio en la 2ª sección el certamen de la Puebla de Vallbona.

 



En abril de 1950 compone su obra más importante para el pueblo de Pedralba, en la que representa la vida social, sus costumbres y el tesón de los pedralbinos. Es el HIMNO A PEDRALBA.

En 1965 fue nombrado corresponsal literario del pueblo de Pedralba del periódico valenciano “Las Provincias”.

En 1969 se produce el cese como director de la banda de música “La Popular”, acordado por la sociedad musical. Este acuerdo le afecta mucho personalmente al maestro, cayendo en una profunda crisis psicológica, que superará poco a poco hasta reincorporarse de nuevo a sus actividades periodísticas y musicales. Seguramente el día más emotivo para el maestro fue el 28 de mayo de 1971, fecha en el que el pueblo de Pedralba le ofreció un homenaje, dedicándole una calle con su nombre, una recepción en el ayuntamiento y un gran concierto por su banda “La Popular” que tuvo un gran éxito y a la que dirigió por última vez su Himno a Pedralba , brindandolo con gran emoción y entusiasmo a todos los pedralbinos.

El día 2 de noviembre de 1972 le hicieron al maestro, de nuevo un pequeño homenaje en Villamarchante junto a su admirada Cora Raga y en el quedaron muy satisfechos los dos artistas. El día 3 de abril de 1974 se celebró uno de los últimos actos que presenció en público el maestro, el Festival Regional de Bandas de Música desarrollado en Pedralba  con gran éxito musical y gran afluencia de personas que acudieron a los actos programados.

Alberto fallece el día 4 de octubre de 1977 a la edad de 84 años, en un triste día para todos aquellos que lo querían. Al entierro acudieron numerosas personas de todos los lugares en el que el maestro tuvo alguna relación profesional y amistosa.

 

 

 

Maria Pla y Ribes

 



Maria Pla, más conocida por la tía María  del molino, vivió el siglo XIX en Pedralba donde llevó a cabo labores humanitarias con los más desfavorecidos Esta inclinación por ayudar a los más necesitados y su generoso altruismo ha hecho que perdure el dicho de: Tu serás la tía Maria la del molino. Maria Pla nació en 1810 en Millares(Valencia) pueblo situado en el Valle de Ayora, a varios días de camino, en aquel entonces, de Pedralba. Hija de Jaime Pla y Cecilia Ribes. Maria llegó a nuestro pueblocuando todavía era una niña para instalarse en el “molino viejo” o de “la Francha” donde su padre fue empleado durante toda su vida, de ahí el mote Maria la del molino. Este molino, que estaba situado en lo que hoy es la gasolinera y el parque de al lado del río, fue derribado en 1914, comprando los derechos del mismo Salvador Cervera Peiró.

Tras pasar una infancia feliz en nuestro pueblo, contrajo matrimonio con Francisco Quiles Diago, natural de Pedralba, de cuyo enlace no hubo sucesión. Según la información que hemos recogido, su marido era asiduo de las tabernas y persona poco trabajadora, por lo que aquella unión resultó poco afortunada. No sabemos si por la fustración matrimonial, por no tener descendencia o por sus profundas creencias religiosas, al quedar viuda y disfrutar de una posición económica desahogada, Maria inició una campaña de ayuda a prójimo que le haría famosa en Pedralba  y sus alrededores. Adquiere en propiedad el edificio señorial de los Duques de Villahermosa, situado donde hoy está la guardería que lleva su nombre, y una pequeña casa adosada al mismo donde fija su residencia. En el edificio grande habilita un asilo con doce camastros para dar cobijo  a los más necesitados y contrata a la “tía tejedora” para que le ayude en las labores humanitarias. Más tarde, desbordada por el trabajo del asilo, decide que se instalen en el un grupo de monjas franciscanas, poniendo al frente a la hermana Isabel, creando además el primer parvulario de Pedralba. A los 79 años, en pleno auge de su labor humanitario, hace testamento a favor de Antonia Rochina Andrés, pariente cercana de su difunto esposo, advirtiendo que en caso de fallecer ésta, pasen los bienes a sus herederos y no a su cónyuge. Dictado que fue cumplido, perviviendo en la actualidad algunos de sus beneficiarios como Vicentina Sánchez, esposa de Antonio Muedra, más conocido por el “tío coqueta”. No menciona en su testamento nada relativo al asilo, pero nos consta que existe un documento en el que lega al mismo ayuntamiento de Pedralba a condición de dedicarlo exclusivamente a asilo público. A efectos reales siempre ha sido la Parroquia de Pedralba la encargada de la gestión de dicho edificio. Maria Pla murió el 12 de diciembre de 1892 a las seis de la tarde, cuando contaba con 82 años de edad. Tuvo en un entierro multitudinario y fue enterrada con honores de santidad en el centro del antiguo cementerio. Según su voluntad lo hicieron en “sepultura doble”, es decir doble honda, con el fin de que sus restos jamás fueran trasladados al osario, pasados unos años, como ocurría, con los demás difuntos. Además, también según su voluntad, sus restos fueron envueltos en una sábana blanca emulando a las personas que no tenían nada. Sobre su tumba el Ayuntamiento erigió un monumento formado por unas escaleras concéntricas en cuyo centro se situó un monolito cilíndrico y estriado rematado con una cruz. Este monumento fue destruido durante la guerra civil y hoy sólo queda de él, el monolito que preside el banco donde descansan nuestros muertos brevemente al llegar al cementerio.

Como homenaje póstumo el Ayuntamiento dedicó en 1894 la calle que hoy lleva su nombre. Y posteriormente también se puso su nombre a la guardería municipal.

Esta es a grandes rasgos la vida de Maria Pla y Ribes, “Maria la del molino”, una mujer que vivió por y para los demás y que después de más de cien años de su muerte se le sigue nombrando todos los días en su pueblo, aunque muchas veces no sepamos porqué.

 

 

 



José Pérez Guillen “El Enguerino

 



En la calle de la Acequia, entre los números 28 y 30, se abre el callejón de “El Enguerino”, que va a desembocar al matadero municipal. La placa de cerámica que lo indica, al entrar al callejón de la izquierda, está incrustada en la pared de la casa que José Pérez Guillen “El Enguerino” hizo construir, y en la que nacieron sus hijos y sus nietas. Consta la casa de vivienda familiar, cuadras, corral o patio, bodega, almazara y huerto. Con fachada principal a la calle de la Acequia, bordea de principio a fin todo el callejón. En la puerta de entrada, en la parte superior, aparcen talladas en la madera la balanza de la justicia y el gorro frigio, y en el suelo de mosaico de la casa, así como en la pintura de los techos, los colores rojo, amarillo y morado de la bandera republicana. Vivió en esta casa un republicano federal. En junio de 1834 nace en Pedralba José Marcelino Pérez  y Guillen, hijo de José Pérez y de Maria Rosa Guillen ambos de Pedralba. Sus abuelos paternos, Francisco Pérez y Floriana Rodrigo eran naturales de Bugarra y los maternos, Blas Guillen de Cervera (Aragón) y Marcela Quiles de Pedralba. José fue criado por una nodriza en Enguera y durante toda su vida sería conocido por “El Enguerino”. A los 25 años en 1859, contrae matrimonio en Pedralba con Josefa Guillen, viuda de Juan Lizandra (del cual tiene un hijo), y son dispensados en segundo y tercer grado de consanguinidad. Del matrimonio nacerán dos hijos: Marcela y José. Los datos de que disponemos nos hacen trasladarnos hasta el año 1868, año en que se produce en España la revolución llamada “La Gloriosa” y que acabará derribando del trono a la reina Isabel II. La monarquía  ha alcanzado un alto grado de corrupción e ineficacia durante el gobierno de esta reina. España, o mejor los políticos españoles, se revuelven inquietos barruntando el desastre, y se fragua una revolución que pretende ejercer una acción “purificadora”.

Como suele ocurrir, los auténticos eran los menos, y los oportunistas los más. Sin embargo, hubo grandes sectores que se rigieron por la ética y se consiguieron auténticas novedades, como la entrada en escena de los intelectuales como estamento político, que conseguirán importantes concesiones para la sociedad política.

Pues bien, en este ambiente con grandes dosis de confusión política, con profusión de tendencias y partidos: progresistas, demócratas (escindidos a su vez en progresistas- monárquicos, republicanos e intelectuales y socialistas), generales de la Unión Liberal y pretendidamente los carlistas (que no llegaron a sumarse a la revolución), y a las participaciones esporádicas de paisanos en los enfrentamientos armados, tienen lugar los hechos por los que “El Enguerino” será conocido en todo el territorio valenciano.

Hombre tremendamente activo, “un hombre de estos que no podían estarse quietos”(palabras de una aportadora de datos para nuestro escrito), partidario de acompañar la teórica con la práctica, dispuesto a actuar con todas las consecuencias a favor de sus ideas republicanas, “El Enguerino” se mueve, y moviliza con él a los hombres de pueblo colindantes.

El 18 de septiembre de 1868 tenía lugar el pronunciamiento de la Escuadra de Cádiz Prim lanza un breve manifiesto “Conquistemos nuevamente nuestras libertades; recuperemos la altivez de nuestro antiguo carácter. Viva la libertad, viva la soberanía nacional”. Inmediatamente en las provincias de Valencia y Castellón se forman partidos bajo el mando de “El Enguerino”, Porta y Montoliu. En aquellos días acontecen los famosos hechos del portal de Cuarte.

Así dicen los escritos:

“El Enguerino”, que no era de los que dormían, reunía a 800 labradores de Pedralba, Bugarra, Villamarchante y Ribarroja y acudía al frente de su columna en auxilio de Valencia. La columna de José Pérez, armada de escopetas y navajas, hizo su entrada en la ciudad por la puerta de Cuart y fue recibida con vivas muestras de entusiasmo. A continuación se les señaló a estos hombres una línea de defensa, misión a la que se entregaron con verdadero ardor combativo. Parece que tanto entusiasmo fue consecuencia de la arenga que les había dirigido. “El Enguerino”, que era todo un tebano del pueblodel pueblo. “Ciudad que no se hable luego de los de Pedralba, sino para ponerlos en las nubes. Antes que nada es la honra, debemos ser honrados y lo seremos, al que me robe un alfiler se lo clavaré en la lengua”.



En la  primavera de 1869 se forma “el pacto federal”, y poco después renace el movimiento carlista, poniéndose en marcha nuevos desórdenes. De nuevo se enfrentaron los republicanos y las tropas del gobierno. En el barrio del mercado de Valencia, y durante siete días, los milicianos sostendrán combate con las tropas del general Primo de Ribera. Al final deben ceder los republicanos. Parece que “El Enguerino” tomó también en estos sucesos parte muy activa. (En otras notas se informa de que “El Enguerino” lucha contra los carlistas en los alrededores de Chelva).

En 1870 retoma la monarquía (Amadeo de Saboya), y aquí han de terminar las actividades subversivas de “El Enguerino”.

José Pérez y sus correligionarios continúan en contacto y se reúnen en tertulias, en su refugio del café del Cid, en la Plaza de la Constitución, hoy Plaza de la Virgen, en Valencia. “E l Enguerino” gustaba de la compañía de los intelectuales (él lamentaba no saber apenas leer ni escribir). Había en la plaza de Santa Irene una imprenta en la que se editaban periodiquillos como “El avisador valenciano”, “La blusa” y “El gorro frigio. Una de las reducidas plantas de este edificio constituyó otro de los “refugios-tertulia” de “El Enguerino”, junto con valencianos relevantes en la militancia republicana. Por supuesto eran reuniones clandestinas, y disponían de una campanita tirada por una cuerda desde la planta baja, que se hacía sonar cuando se barruntaba a la policía.

En 1873 abdicaba Amadeo y hasta diciembre de 1874 transcurre la primera República, la cual es instaurada por sorpresa pero sin violencia. En estos dos años escasos la República adopta diferentes apellidos: federal, cantonal, unitaria, autoritaria, ducal. Se forman las juntas Revolucionarias y “El Enguerino” forma parte de la junta de Valencia, encargándose con Virgilio Cabalote de la Cartelera de la Guerra, y llega a ser diputado provincial a Cortes. Ostenta además la jefatura del movimiento cantonalista de Valencia. Parece que en aquella Época vivía en Valencia en una pensión de estudiantes de las de 7 reales. José Pérez se dedica al comercio del vino (suponemos que después de terminar con sus actividades políticas). Poseía unos almacenes-bodega en la calle Toneleros de Valencia (travesía de la actual Avda del Puerto). El vino, elaborado en Pedralba era transportado por los carros de “El Enguerino” hasta los almacenes cercanos al puerto, para ser desde allí embarcado con destino a Francia. Su capacidad para dirigir le hizo destacar esta vez en el comercio manteniendo, un floreciente negocio. “llevas más trajín que el El Enguerino en su triunfo”.

Todo funcionó bien hasta que su hijo José, que estudiaba en Madrid, murió a los 22 años. El golpe le sumió en la depresión y tuvo que dejar su negocio en manos de terceros. A partir de entonces comienza el declive económico y personal del tío Enguerino.

A los 68 años fallece en Pedralba , el día 7 de mayo 1902, a las 5:00 de la mañana. Viudo de Josefa Guillen Quiles (contrajo nuevas nupcias, pero nadie sabe dar razón de su segunda mujer ni de cómo acabó aquel matrimonio), deja una hija, Marcela, que será a su vez madre de dos hijas: Marcela e Isabel.

Seguramente la mayor virtud de “El Enguerino” fue la de ser un gran emprendedor y consecuente con sus ideas, a las que respaldó con su actuación física: hombre que daba la cara…….

Famoso en toda Valencia, conductor de masas, jefe del Cantón, perteneciente a la junta Revolucionaria de Valencia, Diputado a Cortes, hombre de negocios, “El Enguerino” era también una persona arrogante a quien le dolía reconocer sus fracasos por insignificantes que fueran. Hay a este respecto una chocante anécdota que cuenta su reacción  cuando, en una ocasión, se atascó su carro y las caballerías se vieron incapacitadas para sacarlo del atolladero. “El Enguerino” entonces mandó a los carreteros romper una de las barras del carro para demostrar que el accidente de la barra había impedido que el carro saliera del atasco, pero nunca la impotencia de sus caballerías. Los hombres famosos con su talón de Aquiles.      

 

 

 

 

 

ISMAEL QUILES SÁNCHEZ (El padre Ismael Quiles)        

 

 





Nuestro pueblo, a pesar de ser pequeño, goza de una gran riqueza humana y cultural, tiene un carácter muy polifacético, y en él ocurren cosas sorprendentes y bastantes insólitas, entre ellas la de contar con personajes ilustres, peculiares, que han llevado su nombre por todo el mundo.

Vamos a hacer ahora, dentro de este espacio dedicado a conocer a nuestros paisanos que han destacado por su popularidad en cualquiera de sus facetas, una breve biografía que nos ayude a entender mejor la historia local, vista desde otras perspectivas más amplias, fuera de nuestras fronteras.

Ismael Quiles Sánchez, conocido por todos como “el Padre Ismael Quiles” nació en Pedralba el día 4 de Julio de 1906, en el número 63 de la calle de la Acequia, frente a lo que antes era el lavadero público y que actualmente es el centro rural de higiene. Hoy ya no queda ningún vestigio de lo que fue su casa natal, pues está transformada en otra nueva.

Sus padres fueron Rosendo Quiles Cervera y Marcela Sánchez Calduch. Al los pocos días de nacer, Ismael fue bautizado en la iglesia parroquial de la Purísima Concepción de Pedralba, concretamente el 7 de julio, por el cura párroco D. Lorenzo Juan. Sabemos que de su madre recibió la profunda fe religiosa que constituyó la verdadera razón de su vida. Su padre era guarnicionero de profesión, transformaba el cuero en los diversos aparejos que llevaban las caballerías, lo que aquí conocemos como “correcher” ( del valenciano corretger), hombre de ideas liberales, con dinámicas iniciativas sociales y con grandes inquietudes artísticas como el teatro y la música. Fundó una compañía de teatro y fue director de la banda de música del pueblo por aquellos años cercanos ( y posteriores) al nacimiento de su hijo Ismael, cuya influencia se dejó sentir en la sensibilidad de este.

Del matrimonio de Rosendo y Marcela nacieron otros cuatro hijos: Flora, Amparo, y Abel, este último tomó el nombre de otro hermano que murió al poco de nacer. Pero pronto quedan huérfanos de padre. Rosendo muere a los 32 años, y trasladan a Ismael y a Abel a  Casa de La Misericordia de Valencia. Abel, una vez pasada  la infancia vuelve a Pedralba para dedicarse al campo, pero Ismael tiene otras inquietudes y dirige su mirada hacia metas más altas. A través del estudio podrá alcanzar sus ilusiones. A los 12 años, concluidos los estudios primarios, pasa al Seminario de Valencia donde cursa Humanidades y permanece allí entre de 1918 y 1922, y este mismo año 1922 ingresa en la compañía de Jesús Gandia, el 10 de junio. Después continúa sus estudios en el Colegio de la Compañía en Veruela (Zaragoza) hasta 1927. Entre 1927 y 1930 recibe una información filosófica en el Colegio Máximo de San Ignacio en Sarriá (Barcelona), obteniendo el doctorado en Filosofía. De estos tres años de estudio guarda un gran recuerdo de sus profesores pues constituyeron para él un estímulo que le hizo mirar hacia grandes horizontes. “Fueron hombres a la vez sabios y abiertos a los problemas de su tiempo”.

En 1932 se traslada a  Argentina, su estado de salud era precario ya que estaba enfermo de tuberculosis y se encontraba en un sanatorio. Los superiores de su Orden religiosa deciden trasladarlo allí para ver si mejora. Parte del puerto de Barcelona  y, tras una larga e incómoda travesía, llega a Buenos Aires el día 4 de marzo. Dada su enfermedad, los jesuitas deciden instalarlo en la ciudad de Santa Fe, y reside en el colegio de La Inmaculada, donde su salud va mejorando lentamente. Al año siguiente, 1933, comienza sus estudios de Teología en el colegio Máximo de San Miguel, cerca de Buenos Aires y, a pesar de que no podía asistir a todas las clases, debido a la mencionada enfermedad, sus exámenes son brillantes gracias a su talento y su constancia. Terminados sus estudios de Teología, se ordena sacerdote en 1936, y luego realiza el año llamado  de Tercera Probación en Montevideo, durante 1937. Al año siguiente ya es profesor de  historia de Filosofía y Metafísica. A partir de entonces comenzará su fama de filósofo procurada tanto por sus escritos como por sus clases. Ya en el Bachillerato había mostrado su indudable vocación científica, interesándose especialmente por los temas de física teórica y de la constitución de la materia.

Tuvo la intención de trabajar en las misiones de Bombay, pues allí la casa de Aragón tenía un centro de La Orden, pero su salud se lo impidió y, aconsejado por sus superiores que reconocían su talento, comenzó lo que sería su carrera como docente. Fue uno de los fundadores de La Universidad del Salvador en 1956, a la que quedaría vinculado ya toda su vida. Desde entonces residió siempre, excepto en intervalos de sus innumerables viajes, en la Comunidad del Salvador, en la avenida Callao 542 de Buenos Aires.

Aunque su auténtica vocación era la de profesor, y más aún la de escritor (en la doble vertiente de historiador de la filosofía y de temas metafísicos), su autoridad moral y su prestigio profesional lo llevó a desempeñar numerosos cargos en la Universidad del Salvador.

Fue decano de la Facultad de Filosofía, Vicerrector de esta universidad de 1956 a 1962, cargo que ocuparía posteriormente en 1965, y luego el de Rector desde octubre de 1966 a noviembre de 1970, y desde esta fecha hasta 1974 fue también Rector de la comunidad del Salvador y Prorrector de la universidad.

Otras de sus pasiones fueron los viajes por distintos países del undo, sobre todo por Oriente, donde llevó su apostolado.

A partir de 1960 desarrolló su filosofía “in-sistencial” en Universidades del Japón, la India, Taiwán, Filipinas e Indonesia. Y combinó esta pasión con la de escribir. Sus numerosas publicaciones expresan de manera transparente sus preocupaciones y su evolución espiritual. Vinculó estrechamente la experiencia del propio yo con los problemas fundamentales de la Filosofía y difundió lo que él definió como “in-sistencia”(“ser en si”) pues sostenía que la plena interioridad es la base de la primacía de la persona y de la libertad.

Tiene publicados más de 30 libros de ensayo y estudios dedicados a su reflexión filosófica y espiritual. Sus obras bibliográficas se dividen en dos apartados: Obras filosóficas y Obras espirituales. Su bibliografía completa podemos encontrarla en el libro de Ricardo Marín que citamos al final.

En su libro Mi Visión de Europa se expresa así: “Estoy seguro de que una nueva humanidad va a surgir, en breve plazo, del actual caos mundial, y es necesario que nos hallemos presentes y vigilantes, a fin de que este alumbramiento no sea una nueva tragedia para la humanidad”.   

Conocía diferentes lenguas, además del castellano hablaba también inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y sabía leer griego y sánscrito.

El gobierno argentino le encargó diversas misiones, una de ellas, asistir como delegado a la XII Conferencia General de la UNESCO en París. Asimismo le envió estudiar los sistemas educativos de la Unión Soviética, Polonia y Checoslovaquia, en 1963. En 1965 participa en la misión de la Comisión Nacional Argentina de la UNESCO, que visitó varios países hispanoamericanos, para preparar un coloquio internacional sobre Estudios Orientales en las universidades de América latina. En 1977 organiza el coloquio de las culturas bajo el patrocinio de la UNESCO en la casa de Victoria Campo (San Isidro Buenos Aires), y en 1982 organiza y preside el I coloquio internacional de las culturas Oriente-Occidente, auspiciado por la UNESCO.

Es patente su iniciativa y su capacidad de organización. Ya en 1952 organizó la exposición bibliográfica internacional de la filosofía del siglo XX en Buenos Aires.

Fundó y fue el director de la escuela de estudios Orientales de la universidad del Salvador desde 1967, y director del instituto Latinoamericano de investigaciones comparadas Oriente y Occidente (ILICOO) desde 1973. También su participación en congresos ha sido constante y se ha dejado oír su voz en las reuniones nacionales e internacionales de filosofía, además de sus entrevistas personales, como las que tuvo con Heidegger y Jaspers. A pesar de su frágil organismo, condicionado a su poca salud, destacaba su dinamismo intelectual y personal, su sonrisa abierta, su bondad, su paz espiritual, su paciencia y su buen humor.

Ismael Quiles aprovechaba sus viajes para satisfacer su curiosidad por conocer pueblos y gentes, para estudiar el alma, las ideas filosóficas y las convicciones religiosas que configuran la vida de esos pueblos. En 1983 participa en el Congreso Internacional de Orientalistas en Tokio, y fue invitado en varias ocasiones a acontecimientos relevantes del pensamiento budista. En 1987 participó en la Conferencia de la Asociación Internacional de Estudios Budistas en Berkeley (California). En 1988 el emperador de Japón le condecoró don la orden de Sol Naciente, con rayos de oro y cinta colgante, distinción que se concede a escasas personalidades. En 1990 en la IX Conferencia de la Asociación Internacional de Estudios Budistas en Taipé (Taiwán) y, en julio del mismo año, en la X Conferencia de la Asociación Internacional de Estudios Budistas en la UNESCO en París.

El prestigio del padre Ismael Quiles hizo que se realizaran coloquios internacionales de filosofía insistencial. Citamos algunos como prueba del impacto de su pensamiento:

Actas del primer coloquio Internacional sobre antropología personalista In-sistencial (agosto de 1979), Ed. Desalma, Buenos Aires, 1981.

Actas del II Coloquio Internacional sobre Antropología Personalista In-sistencial y Educación (agosto de 1981), Ed. Desalma, Buenos Aires, 1983.

Actas del III Coloquio Internacional sobre Antropología Personalista In-sistencial y cultura (agosto de 1983), Ed. Fundación “ser y saber”, Buenos Aires, 1988.

Akten des IV Interkontinentalen Kolloquiums zur Philosophischen In-sistenzanthropologie (September 1986 an der Universitet Bamberg), Ed. Verling Peter Lang, Frankfurt am Main-Be-New York-Paris, 1988.



Actas del V coloquio Internacional sobre Antropología personalistas In-sistencial (Mexico, septiembre de 1990 ), Ed. Fundación “ser y saber”, Buenos Aires, 1994.

VI coloquio internacional sobre antropología personalista In-sistencial ( Madrid, Valencia, España, 1991), Ed. Fundación “ser y saber”, Buenos Aires 1994.

VII coloquio internacional sobre Antropología personalista In-sistencial ( 1994), Ed. Fundación “ser y saber”, Buenos Aires, 1997.

Durante más de seis décadas, el Padre Ismael paseó el nombre de Pedralba por medio mundo. Fue toda una institución fuera de España. A nuestro pueblo volvió por primera vez, después de marchar a la Argentina, el año 1955, luego realizó otros viajes aquí a visitar a su familia, y a enseñar a sus paisanos las experiencias de sus viajes. Algunos aún recordamos las proyecciones de diapositivas que mostraba en el teatro explicando anécdotas de sus viajes Orientales. Quienes le conocieron cuando era un crío contaban que no quería estudiar, hasta que su padre lo llevó un día a segar trigo y entonces cambió de opinión.

El periódico LA NACIÖN de Buenos Aires publicaba, el martes 9 de febrero de 1993 una foto del Padre Ismael y un extenso escrito que comenzaba así:

“Una personalidad intelectual de singular relevancia se extingue con la muerte del sacerdote Jesuita Ismael Quiles, ocurrida ayer, a los 86 años, a raíz, de una descomposición cardiaca, en esta capital. Creador de la filosofía in-sistencial y rector de la universidad  del Salvador, de la que fue uno de sus fundadores, este filósofo y pensador jesuita fue un precursor de los estudios orientales, entre muchos otros aportes enriquecedores que dejaron sus reflexiones y enseñanzas”. Al final, el artículo concluia así: “Autoridad para estudiosos y pensadores de todo el mundo, el padre Quiles trabajó siempre con la constancia y el entusiasmo de los primeros días. Tenía la convicción profunda de que la existencia es acción y transmitió el ejemplo de la perseverancia como testimonio de la vida y el espíritu. Los restos del padre Quiles son velados en la capilla de l Colegio Salvador. Recibirán sepultura hoy en el colegio Máximo de la ciudad de San Miguel, tras una misa de cuerpo presente que se celebrará , a las 13h, en la iglesia del Salvador, Callao y Tucumán”.

En 1998, el miércoles 3 de junio, el periódico LAS PROVINCIAS de Valencia publicaba un articulo, con la foto del Padre Ismael Quiles y cuyos titulares decían: “El Catedrático Ricardo Marín presenta un libro sobre él en Madrid. El jesuita Ismael Quiles, de Pedralba, uno de los grandes pensadores del siglo XX”. Libro recomendable a todos los que deseen conocer, investigar y analizar con mayor profundidad la historia, la vida y el pensamiento de este ilustre personaje de nuestro pueblo. (El pensamiento del Padre Ismael Quiles, S.J. autor Ricardo Marín Ibáñez, Ed. Universidad del Salvador. Buenos Aires, 1998).

Los pedralbinos lo recordamos con agrado y con admiración, por su entrañable simpatía, por su calidad humana y por sus conocimientos, que lo llevaron a desempeñar cargos de gran responsabilidad. Y quizás, el homenaje público más reconocido que, en su momento le hizo Pedralba, fue dedicarle una calle con su nombre..     

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